Compañía Antonio Ruz 

Dirección y coreografía: Antonio Ruz
Interpretación y colaboración coreográfica: Melania Olcina, Alicia Narejos, Manuel Martín, Indalecio Séura y Pedro Aguilar.
Música original y arreglos: Juantxo de la Calle y Alberto Mayoral
Concepción musical: Juantxo de la Calle, Alberto Mayoral y Antonio Ruz
Diseño de escenografía y vestiario: Daniela Presta y Antonio Ruz
Diseño de iluminación: Olga García
Realización de escenografía: Leonor Jiménez y Álvaro Estrada
Producción: LaZonaKubik y Compañía Antonio Ruz

Apuntes del coreógrafo

Hace diez años, en la habitación de un hotel de Chicago, descubrí un cd que ofrecían a los huéspedes con un método de relajación, ejercicios guiados por una voz en off masculina y acompañados por una música new age bastante hortera y una base de sonidos de olas, agua y brisa marina. Intenté relajarme sin éxito, en cambio esa peculiar atmósfera y la idea de playa quedaron grabadas en mi mente hasta hoy, cuestionándome a lo largo de todos estos años dónde radicaba mi interés por llevar este concepto a la escena y cómo traducirlo a un lenguaje coreográfico. En un deseo por desaparecer del planeta, la imagen recurrente de la playa como lugar idílico de placer y tranquilidad, nos ofrece un oasis dentro del caos y el ruido mental de nuestro presente. Con el poder de la imaginación, intentamos tele-transportarnos hacia un paraíso lejos de la realidad. ¿Es la playa realmente ese paraíso de escape? ¿vacaciones=desconexión?

En antítesis con este estado imaginario de paz total, y con el humor y la música como telón de fondo, me interesa investigar el movimiento de un cuerpo que se muestra agitado y tiembla en posturas derivadas de la excitación; explorar patologías o estados mentales que provoquen intranquilidad y cambiar deliberadamente la asociación usual entre cuerpo y mente para representar, de forma artificial, acciones que expresen incomodidad física. El juego de tensión-relajación, esa musculatura de la ansiedad signo de nuestro tiempo, se transforma irónicamente en fragilidad y desasosiego, reproduciendo caprichosamente situaciones en las que el cuerpo estaría fuera de control.