Compañía Antonio Ruz

Dirección y coreografía: Antonio Ruz
Interpretación y coreografía: Melania Olcina, Valeriano Paños, Rafael Estévez, Lucía Bernardo, Manuel Martín y Antonio Ruz
Música: Artomático
Diseño de iluminación: Olga García
Escenografía: Daniela Presta
Vestuario: Antonio Ruz
Realización de vestuario: Jorge Olmedo
Asistente de coreografía: Sara Peinado
Fotografía: Pedro Arnay, Rinaldo Sata, Ainara Nieves
Producción: Compañía Antonio Ruz
Coproducción: Comunidad de Madrid, Festival de Otoño en primavera y Sasha Waltz & Guests Berlin
Duración: 1h05

Con el apoyo del Centro de Danza Canal de Madrid, Teatro Buero Vallejo de Alcorcón y la Embajada de España en Berlín.

Sinopsis 
La información que recibimos del exterior desde el órgano de la vista representa el 50% de la percepción que tenemos de nuestro entorno en relación con los otros sentidos. Esta percepción de la realidad es relativa y cambia constantemente. la mirada como expresión y motor de movimiento. El ojo colabora con los otros sentidos; vemos a través de la piel, con nuestros oídos acariciamos los limites del espacio, donde el sonido esculpe el volumen con su eco, las manos leen el peso y la temperatura de los cuerpos y los pies miden la gravedad, marcan el rítmo y rastrean el suelo descalzos. Desde la ambigüedad y contraste, los conceptos de luz y oscuridad son ejes de inspiración para crear un lenguaje corporal específico presente en toda la pieza, una mirada surrealista, frágil, cotidiana. Pero ver no es sólo un hábito que recorre aquello que está fuera de nosotros sino que está en relación íntima con nuestro entorno. En el proceso de transformar imágenes internas en acciones reales, la interioridad se convierte en registro de una memoria colectiva dentro del acto de retratarnos “desde adentro”. En este ejercicio artístico, la fantasía, el reflejo o la recomposición, constituyen una certera vía de conocimiento y análisis de la realidad.

Pre-estreno el 3 de dicembre de 2011 en el Teatro Buero Vallejo de Alcorcón (Madrid). Estreno el 19 de mayo de 2012 en el Festival de Otoño Madrid. Teatros del Canal. Sala Verde. Presentada en Berlín (Sophiensalele), Córdoba (Teatro Góngora), Atenas (Festival de Atenas y Epidauro), Gijón (Teatro de la Laboral) y San Sebastián (Gazteszena). 

Prensa

SUSY Q, Revista de Danza

“Lo  que  no  se  ve”

Omar Khan

Aunque la trayectoria en la danza abraza su vida, breve es hasta ahora la prometedora cerrera como creador de Antonio Ruz, joven coreógrafo y bailarín cordobés que, tras su paso y experiencia como intérprete en relevantes agrupaciones nacionales e internacionales ha comenzado a incursionar en la creación. Tiene intuición para lo coreográfico, tiene visión para la puesta en escena, tiene sensibilidad para convertir en danza temas insospechados. No Drama, su primera incursión, impulsada por la libertad que le daba el absurdo, destilaba cierto desparpajo, un humor nada estridente y, especialmente, una acertada teatralidad. Pero OJO, segunda propuesta mucho más ambiciosa, que ha contado con el respaldo del Festival de Otoño en Primavera de Madrid y la berlinesa Sasha Waltz & Guests, asoma nuevas inquietudes. No parecen hermanas, ni siquiera primas. El acento teatral y relajado de la primera desparece por completo y se asiste ahora a un mayor interés por la danza, por la composición y lo ritual, y a un gran esmero por la puesta en escena, apostando de manera decidida por la atmósfera, con ese humo perenne que baña la escena, y por una ingeniosa carencia de luz que, lejos de ser impedimento, se convierte en sugerencia, sobre todo si se tiene en cuenta que la visión, ese juego de lo que se ve y lo que no, es eje conceptual. Después de todo no hay Dios sin Diablo ni luz sin oscuridad. Nuestro ojo se va adaptando poco a poco y va desvelando una oculta cadena de imágenes que cae como lluvia sensorial que apela a nuestra visión, sí, pero también a nuestro oído, a nuestros sentidos todos, hasta atraparnos completamente. Tanto, que llegado el punto final en el que se despeja el humo, se hace la luz y podemos ya mirar claramente la danza exigente y calculada de Ruz, casi la rechazamos. Referencias no faltan. Van desde esas cobijadas Vejer con un único ojo hasta guiños al surrealismo y la ciencia ficción, a las visiones terroríficas expresio- nistas o esos súbitos flashes que traen a Saramago o Steven Spielberg. La danza, como ente aglutinador, queda desplegada en cinco cuerpos nada uniformes que no renuncian a las informaciones naturales que tienen (flamenco, hip hop, contemporáneo) pero saben lucir coherentes y comprometidos con una propuesta que pone a reposar el intelecto y despierta con urgencia los sentidos. OK