La Mov Compañía de Danza

Pieza para nueve bailarines y un pianista
Dirección y coreografía: Antonio Ruz
Música: John Corigliano, Fantasía on an ostinato for piano solo, 1985
Video-arte: Daniela Presta
Diseño de luz: Olga García
Pianista: Jose Luís Franco
Vestuario: Antonio Ruz
Realización de vestuario: María Felisa Herrero

Sinopsis
John Corigliano se inspiró en el segundo movimiento de la Séptima Sinfonía de Beethoven para su Fantasía on an ostinato for solo piano. El ostinato, una melodía repetitiva y siempre identificable aparece en esta obra de una forma obsesiva. Al igual que la composición musical, la coreografía transcurre en dos partes, con un gran silencio entre ambas; un vacío sonoro completado por la danza. Paralelo a este lenguaje musical, la coreografía, exenta de una historia o guión teatral, busca crear una atmósfera visual expresiva, un paisaje corporal abstracto. El contraste. Gestos e imágenes que invitan a la contemplación.

Pieza estrenada estrenada por La Mov Compañía de Danza en diciembre de 2008 en el Teatro Principal de Zaragoza.

Prensa

Heraldo de Aragón

Antón Castro

“…La primera es una obra de Antonio Ruz, responsable de la coreografía, con música de John Corigliano y con un pianista en directo: José Luis Franco. La escenografía, totalmente despojada, hasta el punto de que muestra las vísceras del propio Teatro Principal y algunas manchas y escorchones, ha sido elaborada por Daniela Presta. La obra está inspirada en la VII Sinfonía de Beethoven, y consta de dos partes o periodos. Se trata de una obra difícil e intensa, minimalista en algunos instantes, que tiende a la abstracción, y que propone un universo lleno de paradojas: la lentitud y el vértigo, el sosiego y el desorden, formas de oleaje, manos como pájaros, la tensión de los cuerpos, que arrancan convulsos o agarrotados. Hay una pureza esencial en la primera pieza: todo es contenido, sobrio, de una interpretación hacia dentro, y está resuelta con duetos y con movimientos de masa. El resultado final es una pieza de una extraña elegancia, inquietante por la danza misma y por esa música abrupta, como desgajada de una sinfonía., de ahí que resulte espasmódica”.